Torre d’en Gaumes

“S’Arxiduc”, Luis Salvador de Habsburgo, fue un intelectual buen conocedor de la isla que trabajó en el siglo XIX sobre el análisis de nuestra prehistoria. En 1890 publicó una monografía que supone la entrada en la bibliografía científica del poblado de Torre d’en Gaumes.  Emile Cartailhac también trabajó en la descripción de los monumentos menorquines, y quiso dar a conocer un nuevo concepto en la prehistoria, donde los monumentos responden a una función.

El poblado de Torre d’en Gaumes se levanta sobre una zona que está a 92 m. sobre el nivel del mar; esto hace que tenga una buena visibilidad de gran parte del sur de la isla.

El poblado tiene algo más de 60.000 m2, y según G. Rosselló, es el más extenso de las Baleares.

Vista desde la parte norte del poblado

De todo el poblado, al parecer, sólo se podían vislumbrar con claridad los tres talaiots del conjunto, algunas cuevas artificiales, monolitos y algunas pocas construcciones más, pero lo que hoy conocemos es fruto de diversos estudios, análisis, investigaciones y, sobre todo, de las excavaciones que se han realizado en el lugar. El recinto de taula, por ejemplo, estuvo oculto por los escombros procedentes de las propias excavaciones.

Los trabajos realizados por Ma. Luisa Serra permitieron identificar edificaciones que no se esperaba encontrar en el lugar. Se establecieron entonces, una tipología para los diferentes monumentos:

  •  talaiots (hay 3 ejemplares en el poblado)
  •  taula (sólo hay un recinto)
  •  círculos (encontramos veintisiete en el poblado)
  •  recintos cubiertos (hay tres salas hipóstilas)
  •  cuevas artificiales y naturales (hay cuatro)

Desde los años 40 del siglo pasado, en que Flaquer realizó la primera intervención en el poblado hasta hoy, han sido muchas y diversas las actuaciones que se han realizado en el conjunto prehistórico.

Características del recinto.-

Es un recinto espectacular  y, desde su parte sur, puede verse prácticamente toda su extensión, que sobrecoge por sus dimensiones. Realmente, al visitarlo, es cuando se puede uno hacer una vaga idea de lo inmenso de este poblado, de lo que conocemos, porque no se descarta que existan más monumentos aún por descubrir.

El poblado tiene 27 círculos (casas talayóticas)

La gente del talayótico vivía en poblados de diferentes dimensiones pero con una estructura muy parecida: en su parte central y más elevada se situaba el “talaiot” y muy cerca el recinto de “taula”. Alrededor de este primer conjunto se situaban los círculos de habitación, y el resto de construcciones, como otros talaiots, depósitos de agua, almacenes, etc. Todo ello, además, parecía estar organizado por una especie de calles y plazas.

Los poblados solían ubicarse en lugares elevados, no muy cercanos a la costa, pero que permitieran controlar los pasos de barrancos y calas. De hecho la mayoría de estos asentamientos  los encontramos en la zona sur de la isla, que también coincide con la zona en la que se ubican los grandes barrancos, que a su vez, son las mejores tierras para el cultivo, etc.

También se les supone una jerarquización social que les permitiera desarrollar los trabajos que conlleva la construcción de un poblado.

Lo que podemos ver.-

El recinto de taula.- Situado en la parte baja o sur del talaiot central. Es un recinto rodeado de pilastras laterales adosadas en el interior. La piedra capitel de la taula, (la superior y vertical), está caída y rota. El portal central del recinto estaba adintelado, pero a inicios de los años 30 del siglo pasado, fue destruido por un cantero de Alayor. (Hay que recordar que el aprovechamiento de piedras, mármoles, etc., era muy común para reutilizarlo en otras construcciones).

Los talaiots.- Podremos ver tres en el poblado. Se llaman así porque se cree que tenían una función de vigilancia y control, popularmente la función de “talaia”. Se encuentran en bastante mal estado.

El muro perimetral.- Lo podremos ver en la entrada al recinto, aunque no se sabe claramente la función que tenía, se barajan dos: la de pared exterior de habitaciones o la de muro a la que se fueron adosando las casas.

Círculos.- Se llaman así a las casas talayóticas. En algunos de ellos podremos diferenciar el patio central, organizándose a su alrededor los distintos espacios.

Cuevas.- Se utilizaron para diversas funciones (enterramiento, para la producción de aceite, donde aún podemos ver algunas piedras usadas para moler, etc.).

Salas hipóstilas.- Son recintos cubiertos, generalmente adosados a una casa. Tiene pilastras y techumbre de piedra, y es probable que su función fuera auxiliar, como podría ser su utilización como almacén o establo.

Depósitos de recogida de agua.- Con un sistema basado en una serie de canalizaciones que dan a unas cavidades (sitjots) utilizadas para el  decantando el agua, lo que permitía su depuración.

Aunque aquí se ha hecho una breve descripción, la historia de este poblado es mucho más rica, y está llena de interesantes datos sobre sus funciones, su organización, los vestigios encontrados, como una figura egipcia de  Imhotep, etc. Por otro lado, aunque el poblado sea considerado en términos generales como  talayótico, se han encontrado vestigios que fundamentan que se empezó a ocupar en el pretalayótico, aunque la mayoría de los monumentos daten del talayótico. Igualmente hay que destacar que algunas partes fueron derruidas y reconstruidas por los romanos, ya a partir del  123 aC. Del mismo modo, en el transcurso de los años, fueron cambiando los usos que se le dieron a los diferentes espacios.

Actualmente se encuentra bien señalado, con zonas delimitadas para su paso y contemplación sin perjudicar a los monumentos y con paneles explicativos que nos ayudarán a entender lo que estamos viendo. Cuando estemos en su parte más baja y miremos hacia el talaiot principal nos daremos cuenta de lo imponente de este poblado, que sin duda alguna, es de visita obligada.

Si quieres contribuir a la conservación de los yacimientos arqueológicos, sigue los siguientes consejos:

  • No salir de los caminos indicados.
  • Caminar siempre alrededor de los monumentos y no subirse a ellos, así evitamos que caigan piedras de sus estructuras.
  • Dejar en su lugar cualquier piedra o fragmento de cerámica que encontremos, ya que sin querer, podríamos contribuir a perder una parte de nuestra historia.
  • No utilizar detectores de metales en los yacimientos (está prohibido por Ley)

Para saber más:

Web de la página oficial “xarxa monumental de Menorca”