Vacas de la Reina

A mediados del siglo XIX la reina Isabel II regaló al pueblo de Menorca unos pocos ejemplares de vacas (entre 5 y 7 según diferentes fuentes), de la raza suiza Fisburg, que procedían de la real granja de Aranjuez, que en Menorca se llamaron “las vacas de la Reina”

Con esta “curiosidad histórica” hago una introducción para mencionar a la vaca de raza autóctona, llamada “vermella” o “menorquina”, y de las que no quedan muchos ejemplares en la isla, ya que en el siglo XX se fueron sustituyendo por la raza holandesa, blanca con manchas negras, y mucho más voluminosa que la menorquina, y a la que se le reconoce una mayor productividad lechera, y que es la que normalmente podemos ver por nuestros campos.

Vacas frisonas

Pero a pesar de la mejor productividad lechera de la vaca frisona, no debemos olvidar que la raza autóctona posee unas características mejor adecuadas a su entorno, ya que está más habituada al clima y forraje de la isla; es más longeva; es la que mejor se adapta a la escasez de agua y forraje de los meses de verano; la que mejor producción tiene de K-caseína (factor para la transformación de la lecha en queso), etc.

La vaca menorquina fue declarada en peligro de extinción en el 2002, cuando sólo quedaban 350 ejemplares en toda la isla; gracias a la asociación de criadores, y también a programas de dinamización y subvenciones, actualmente superan las 1000 cabezas.

Raza “vermella” o “menorquina”

Si tenemos la suerte de poder observar algún “lloc” donde aún tienen estos ejemplares podremos ver que carecen de cuernos, siendo ésta una de sus peculiares características; que son más “esbeltas”; que sus extremidades son de hueso más fino; que su piel es gruesa y de pelo corto,  y,  (como dicen los menorquines) tienen un carácter “tranquilo”.

Ejemplar de raza “menorquina”



Las imágenes hablan de sosiego, de buen hacer, y de calidad.
Probar la leche fresca de la isla o el queso Mahón-Menorca
en todas sus variedades (ya que cada cual tiene un sabor muy
distinto), es un lujo que no debemos perdernos.
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