El bosque encantado

Hay algunos caminos de la isla, que cuando los cruzas, parece que te han transportado a un mundo totalmente distinto del que estabas hacía unos pocos minutos.

El bosque se llena de sombras ténues, de formas extrañas, de infinitas sombras, de múltiples matices de verdes, grises y amarronados, … sencillamente, aparece un bosque encantado.

Por el bosque hay que andar despacio, notando sus olores, escuchando sus silencios que nos hablan de murmullos de viento, de fauna escondida, de flora de la que no nos habíamos percatado nunca, … descubrimos el bosque de forma diferente, no como un sendero que nos lleva hacia algún sitio, sino como un sitio por sí mismo que hay que saborear.

Así siento yo los bosques de Menorca.

Camino a la cala …

… saboreando cada paso

Estoy tan convencida de que hay que preservar todos estos pequeños “submundos” isleños, que siento la tentación de no decir a nadie que existen; de no nombrarlos; de hacerlos invisibles. Por otro lado, no quiero privar de esta belleza a nadie, así que tan sólo diré que existen muchos de estos bosques por la isla, por sus barrancos, de camino a sus calas, por las rutas, … mi consejo es que los descubráis y disfrutéis de ellos.

Y RECORDAR:

– No se deben dejar desperdicios por el campo
– Hay que evitar pisar por donde no hay camino consolidado
– No se deben arrancar flores
– Hay que dejar a la fauna tranquila y sin molestarla
– Hay que cerrar siempre todas las vallas (barreras) que encontremos

NO OLVIDAR: SOMOS UNOS INVITADOS.



Anuncis